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Proyecto LiCOM

(Locked-in Communication)

Sistema de comunicación para personas en estado de Síndrome de Enclaustramiento

El desarrollo de una interfaz entre el cerebro humano y un sistema artificial, tal como una computadora, no es un propósito reciente. En los últimos años ha crecido mucho el interés por lograr este objetivo, siendo una de sus aplicaciones más importantes en el campo de la medicina y más concretamente en la rehabilitación, contribuyendo a establecer un canal de comunicación y control para aquellos individuos con importantes deficiencias en sus funciones motoras. El sistema que permite esto último es lo que se conoce cono interfaz cerebro-computadora o BCI (Brain-Computer Interface).

Una interfaz cerebro computadora se basa principalmente en el análisis de las señales electroencefalográficas (EEG) captadas durante algún tipo de actividad mental con la finalidad de controlar un componente externo. La actividad EEG incluye una variedad de diferentes ritmos identificados por su frecuencia, localización y otros aspectos relacionados con la función cerebral que hacen que la señal EEG sea extremadamente compleja sin embargo, numerosos estudios muestran la capacidad que tienen las personas para controlar algunas características de dicha actividad EEG. Si se consiguiera aprender rápidamente a controlar estas características, la señal EEG podría presentar una nueva función cerebral; podría convertirse en una nueva señal de salida que permitiera trasmitir los deseos de una persona a un componente externo.

En la actualidad, la mayoría de los grupos de investigación centran sus esfuerzos en el procesado de la señal y en la clasificación de patrones EEG. Sin embargo, todos coinciden en la importancia de investigar sobre el desarrollo de técnicas de entrenamiento basadas en técnicas de bioretroalimentación (biofeedback), que permitan a un sujeto generar de forma fiable un mismo patrón electroencefalográfico en función de sus deseos.

Actualmente, el grupo de investigación DIANA de la Universidad de Málaga trabaja en la búsqueda de técnicas que permitan obtener un adecuado y eficaz protocolo de entrenamiento que disminuya el tiempo necesario para que un sujeto obtenga cierto control sobre sus señales EEG. Una de estas técnicas se basa en la realidad virtual. En efecto, la realidad virtual permite combinar representación 3D, sonido y aislamiento, pudiendo conseguir una interacción más natural, aislar al sujeto de distracciones y, por lo tanto, un efecto más inmersivo y motivante. Sin embargo, una de las grandes ventajas del uso de esta tecnología es la posibilidad de llevar a cabo técnicas de entrenamiento en un entorno seguro y controlado. Esto es un aspecto de gran importancia en los sistemas BCI pues permitiría llevar a cabo entrenamientos en entornos virtuales que en situaciones reales pudieran resultar extremadamente peligrosos, como es el manejo de una silla de ruedas a través del control de las señales EEG.

La trayectoria investigadora del grupo DIANA en relación las Interfaces Cerebro-Computadora queda reflejada por la participación en varios proyectos de investigación: el proyecto INTENTIO (2003-2005), el desarrollo de un proyecto interno dentro de la red de excelencia INTUITION (2004-2008), el proyecto BRAINS (2008-2012), INCADI (2012-2015), LiCOM (2016-2018)

Duración: Enero de 2016 – Diciembre de 2018

Proyecto financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (Referencia: DPI2015-67064-R) y por los fondos FEDER de la Unión Europea.

Financiación proyecto LiCOM

Etiquetas: Interfaz Cerebro-Computadora (BCI), Silla de ruedas, Teclado virtual, Sindrome de Encluastramiento